Archivo de la categoría: Franquicias

EL TIGRE

Si eres de Madrid y has salido de tapeo, de cañas, de vinos o como quieras llamarlo, seguro que has pisado uno de los dos locales que tiene El Tigre.

Local referente del centro madrileño y de parada obligatoria para todo aquel que adore la cerveza pero que ame aún más el buen comer.

En la calle de Las Infantas, cerquita de la Gran Vía y pegado a la Plaza de Vázquez de Mella hay un pequeño local, perdón, dos, por si el primero está lleno como suele pasar habitualmente, donde puedes disfrutar de las mejores raciones para acompañar una fresquita jarra de cerveza o un buen tinto de verano en el ambiente más cosmopolita del centro madrileño.

el tigreEn un primer momento puede parecer un pequeño antro como los típicos baretos de toda la vida, pero nada más alejado de la realidad. A día de hoy no conozco ese tipo de baretos donde te sirven un pulpo con pimentón que hace que estés toda la tarde chupándote los dedos, unos huevos revueltos con patatas que te atan al taburete hasta que acabas el plato o esa inconfundible paella que nada tiene que envidiar a la de Valencia en plenas Fallas.

Si quieres sorprender a tus amigos sureños cuando vengan a la capital, no dudes en enseñarles uno de los lugares más típicos de nuestra ciudad que bien podría hacerle sombra al Palacio Real en cuanto a número de guiris por metro cuadrado un fin de semana.

Bueno, quizás es exagerar un poco en este último dato, pero todo el que va, repite.

Si ya se te ha abierto el apetito y han aparecido las ganas de salir del estresante mundo que el asfalto del centro te regala, El Tigre es una buenísima opción de tapeo para ese respiro entre amigos sin tener que dejarte medio mes en un restaurante chic con manteles de lino.

No tengas miedo y sumérgete en las calles madrileñas al ladito de Chueca, un barrio más que referente.

EL FENÓMENO PRIMARK

Nos hemos vuelto locos. Sí, confirmado, hemos llegado a la cima de la estupidez humana en el preciso momento en el que se organizan excursiones desde varios puntos de España con el único objetivo de venir a comprar a la capital, pero esto no sería un escándalo si fuese por la milla de oro, si se visitasen los establecimientos más antiguos de Madrid o si todo ello tuviese incluso una finalidad histórica y cultural por la que se pudiese conocer a los dueños de la sastrería más antigua y castiza del centro, a la tienda de telas más recurrida por los chulapos, que a día de hoy sigue abierta, o la zapatería con más brillo y bullicio de la calle Toledo.

Pues bien, esos viajes desde Castilla La Mancha y Castilla León se realizan para pelearse por un jersey de 4 euros y unas braguitas al 50% en el Primark, patrimonio cultural irlandés por lo que parece en hoy en día.

Resulta lamentable el nivel de consumismo que hemos podido alcanzar para que colas gigantescas inunden la Gran Vía el día de su apertura que un poco más y tienen que llamar a Desatascos Madrid, para que incluso la policía haya tenido que intervenir y que, como si de una discoteca nocturna de Moncloa se tratase, existe un aforo máximo que se ha superado en numerosas ocasiones y los guardias de seguridad se ven obligados a actuar de ‘Cerrajeros de Avila’ dejando pasar al público en pequeñas oleadas.

Todavía desconozco si hemos alcanzado techo con comportamientos tan sumamente absurdos o aún nos quedan límites que superar. Estoy hablando de nuestro país, ya que uno piensa que estas cosas sólo ocurren en territorio norteamericano, donde siempre habrá gente que acampe varios días (e incluso semanas) a las puertas de una conocida tienda con logo de fruta para conseguir el último dispositivo móvil, o que lleven meses ahorrando para fundirlo todo el mismo día que algún genio del marketing inventó las dos palabras más bonitas del universo consumista estadounidense: Black Friday.

Estamos a tiempo de no llegar a esos extremos, hagámonoslo mirar.