Facturar o no a través de cooperativas: todo depende.

Es una de las grandes cuestiones a las que se enfrentan los autónomos, sobre todo si son nuevos y aún no tienen grandes ingresos: cómo facturar o si merece la pena darse de alta. Las cooperativas se presentan, desde hace un tiempo como la solución ideal en estos casos.

El primer aspecto que se argumenta como una gran ventaja es que cuando se factura a través de cooperativa no hay que hacer frente a las obligaciones tributarias y con la Seguridad Social del autónomo (y no son pocas). La cooperativa puede cobrar un tanto por ciento por la gestión o una cuota fija, pero la cantidad será siempre menor.

Lo que hace la cooperativa es tramitar las facturas y, una vez cobradas, las abonan a los asociados como si fuera un salario, es decir, a través de una nómina. Hay que tener en cuenta que realmente no se es un asociado, sino un empleado de la cooperativa.

Para trabajos esporádicos puede ser la solución, porque la cooperativa se encarga de las altas y bajas en la Seguridad Social y lo hace como trabajador asalariado. Otra ventaja en este sentido es que se puede seguir cobrando el paro en los periodos de inactividad.

Inconvenientes, también puede tener. El más evidente es que si la facturación es elevada puede resultar más caro que darse de alta como autónomo. También hay que tener en cuenta que el trabajador no se puede acoger a los beneficios, por ejemplo, en la compra de materiales de trabajo de los que sí disponen los autónomos. Y todo ello sin olvidar las cuotas de la Seguridad Social rebajadas durante los primeros meses de actividad.

En cualquier caso, lo más importante es analizar bien la situación y hacer cuentas antes de tomar una decisión. Informarse bien es primordial y hay infinidad de cooperativas dispuestas a resolver cualquier duda que se tenga, cooperativas que a veces, incluso, se centran en sectores de actividad determinados.

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